La vida es bella

La vida es bella

viernes, 17 de julio de 2009

Romancillo para mi niña


Eres la vida cantando
de la sonrisa a los pies;
la de mi claro alborozo,
la del color de mi fe,
la que me vuelve suspiros
como quien va a florecer,
la de la dulce mirada
que representa mi ley,
la de mil veces amarte
por sólo verte una vez;
la del estero con garza,
la del retoño sin sed,
la de los pozos llovidos
donde los cielos se ven;
la del humito caliente
que hace volar el café;
la del novillo en el lazo,
la del pescado en la red,
la del joropo enlunado
para que salten los pies.

Eres la lluvia cantando
sobre el país de merey;
la de la palma con aire,
la del amor sin desdén,
la que se pega a mi vida
como el lucero al jaguey
y que mis penas sacude
cuando las mira crecer;
la del cantar andariego,
la del gallardo vaivén.

La que, si dichas me vende,
dichas me cobra después;
la de mi muda alegría,
la de mis voces también,
la que retoña los sueños
con el olor de su piel,
la que me vuelve suspiros
como quien va a florecer.
eres la vida cantando
de la sonrisa a los pies.





Ernesto Luis Rodríguez
Venezolano

Galeron de la negra Juana Maria


La negra Juana Maria,
pimpollo de tentación,
señera como la palma,
caliente como el fogón,
camino de los cantares
se va por mi corazón.
Tallada la piel reluce,
oliendo a puro melón,
a soga sin estrenarse,
a mango medio pintos,
a palo recién floriao,
a lluvia sobre terrón,
a hierba que se remoza
y a vino de garrafón.

El ritmo viene con ella,
con ella va la canción,
los ojos relampagueando
ceniza, llama y carbón;
los mismos de caña dulce,
el cutis de papelón;
la lengua conversadora,
sonrisa como algodón,
y lunas del mismo río
los senos en eclosión,
alegres como perdices,
maracas del llano son,
saltando porque no llevan
sostenes con almidón….

Cintura de cuatro nuevo
sonando de son a son,
al pie del arpa sacude
la canta y el camisón;
anima el contrapunteo,
apura el trago de ron,
y todo el patio llanero
le suena bajo el talón,
igual a como se escucha
la polvora en el cañon,
el látigo sobre el cuero,
el cedro en el ventarrón
y el dale que dale a pulso
la mano sobre el pilón.

La negra Juana Maria,
remanso y ensoñación,
dulcita como el guarapo,
tan agria como el limón,
va de joropo en joropo,
va de peón en peón;
chaparro cuando ventea,
pisar de caballo andón,
desprecia los amoríos,
ni pide ni da razón;
y cuando pasa bailando,
ceñida en el galerón,
su risa y el zapateo
me dan en el corazón.



Ernesto Luis Rodríguez
Venezolano




Pares o nones


Miro tus manos tranquilas
y que los pozos más claras.
¡Tan negras las paraparas
relucen cual tus pupilas!
tú las recoges. Vacilas
mientras la risa despuntas;
tu voz me tira sus puntas
y a pleno sol meridiano
cerrando toda la mano:
¿Cuantas habrá?, me preguntas.

Clavel de trémulos dones
pone a sangrar tu corpiño,
y hasta mi propio cariño
juegas al pares o nones.
Quizás te muevan razones
que confesar no has querido;
por eso al verme perdido
dices con aire señero:


Tiras mi suerte en azares
que son un grave tormento;
tus dedos cuento y recuento
y van saliéndome pares.
De dos en dos tus lunares
llevan atrás mis antojos.

Pares tus ósculos rojos
que le robé a la fortuna,
y como aljibes con luna
me dicen pares tus ojos.

Hasta los dengues sencillos
en ti son mimos ardientes,
y pues son pares tus dientes,
pares los blancos tobillos,
pares los senos saltones;
pienso por muchas razones
que tu cariño me gano.
Pero al abrirte la mano,
tu corazón dice: ¡Nones!

Ernesto Luis Rodriguez
Venezolano

jueves, 16 de julio de 2009

Tu amor


Tu amor trajo a mi vida, como el alba a la noche,
a mi libro de afectos de diamantes el broche.

Tu amor es paradoja feliz en la jornada,
pues viviendo el ocaso presiento la alborada.

Tu amor fulge en el alma luz de estrella y lucero;
es fanal de los pasos por todos los senderos.

Tu amor es el aliento de mi pobre esperanza,
manantial de ternuras, azul en lontananza.

Tu amor hace el milagro de los arrullos tiernos,
como el árbol sin hojas que visten los inviernos.

Tu amor es un compendio de ilusiones remotas,
que embellece la vida, como al mar las gaviotas.

Tu amor dará al instante final de mi camino
un perfume de flores, un rezo a mi destino.

Tu amor será arco iris, remanso de bondad,
cuando eleve mis pasos hacia la eternidad.





Luis Edgardo Ramírez
Venezolano

Imaginación infantil




¿Quieres un beso?


jajajaja...

Sembradora de amor


Sembraste con tu amor y con tus besos
una ilusión de proyección lejana,
la cima de los dulces embelesos
para mis horas grises del mañana.

Al abrigo sutil de tus caricias
vas tejiendo, con hilos hechiceros,
una urdimbre de ensueños y delicias,
donde quedan mis vuelos prisioneros.

Donde el alma se acuna aletargada,
ebria de aromas y licor divino;
una cárcel que busca en su alborada,
al percibir la luz, el peregrino.

Canto y cristal que rueda en la montaña
para llenar el íntimo vacio,
donde de gozo el corazón se baña
y surges eco del destino mío.

Cuando se apague de tu amor la llama,
porque todo en la vida es pasajero,
sucumbiré con la esperanza vana
de encontrar en las sombras un lucero.

Sólo tendré de la pasión de ahora
recuerdos y añoranzas en mi alero
y he de enviarte en destellos de la aurora
mis últimos latidos y un… ¡te quiero!





Luis Edgardo Ramírez
Venezolano